PELAYO VARELA. “¿Cuánto pesa el currículum?” – Del 22 de septiembre al 16 de octubre de 2016. SALA C

PELAYO VARELA. “¿Cuánto pesa el currículum?”

Sala C. 22 de septiembre al16 de octubre de 2016

Pelayo Varela

Oviedo (1969)

Vive y trabaja entre Madrid y Xàbia.

OTRASu obra se ha presentado entre otros espacios en Fundación Joan Miró, Barcelona, Fundación Tàpies, Barcelona, Galería Nacional de Arte Moderno de Roma, Academia de España en Roma, Hirshhorn Museum, Washington. Temp Art Space, New York. Muca Roma, México DF. Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano (BAVIC), Guatemala. Centre of Arts Frankston , Melbourne. Instituto Cabañas. Guadalajara (México)

Viene realizando exposiciones desde el año 1985. En 1995 crea el Centro de Arte Ego proyecto presentado, entre otros espacios, en el Museo de Bellas Artes de Oviedo o Cruce, Madrid.

¿Cuánto pesa el Currículum? Sigue la estela de anteriores trabajos en los que se plantean conceptos como la autoría, la pérdida de identidad, el rol del artista o el aura. Este artista quien en su trabajo siempre ha cuestionado de una manera efectiva el propio sentido del arte, nos plantea un juego de contradicciones que no difiere mucho de la vida misma.

Pero no sólo se queda ahí este artista, que nos sorprende, en el tiempo de la obsesión titular y la biografía JASP, con una serie de Curriculum Vitae realizados como “anónimos”, esto es, su propia biografía se construye como pieza, a su vez cambiante pues cada proyecto conlleva una línea más para preparar una nueva pieza. En el tiempo del artista que se consume rápido, en el tiempo en el que el mercado “quema” artistas sin piedad y en el que los galeristas malinterpretan la juventud de éstos y la priorizan a su trabajo, encontrar la obra de Pelayo Varela es un soplo de aire fresco que nos hace llegar a lo esencial: que la mejor etapa del artista es la de la madurez, ahí donde el camino del arte confluye con el momento en el que uno ya es capaz de mirar atrás y repensar lo hecho.

Imma Prieto ha apuntado acerca de la obra de Varela que “parte de una reflexión engendrada en el interrogante sobre la identidad. Su investigación es, siempre, un modo de apuntalar, no la duda, sino la pregunta hacia el yo. El artista asturiano hila un discurso sobre el sujeto a partir de asumir la imposibilidad de acotar los límites identitarios que intentan imponernos. Juega a su vez con la propia práctica artística. Práctica que disecciona en dos viales: por un lado, aquél que nos conduce a una re-significación de lo que es o no es el artista y, por otro, al sinfín de frivolidades que desprende el mundo del arte. Todo ello no es más que una metáfora sobre cómo funcionamos en el llamado entorno social”.

 Y es que esos límites identitarios en la obra de Pelayo Varela parece que no tienen fin, desde el tiempo encapsulado en una biografía que mueve las manecillas de un reloj que conforma una experiencia vital basada en el arte, pero también en la resistencia, una resistencia que deja clara en su trabajo, ya desde la época en la que realizó el centro de Arte Ego, posteriormente substraído por una memoria injusta y parcial. Porque marcar a fuego tu biografía como artista no es un proyecto sencillo, y reafirmar un trabajo que no sólo utiliza lo autobiográfico como materia de la propia obra sino que hace de esa obra capítulos, pasajes de una historia escrita a medias, a veces borrada, otras realizada como anónimos o sencillamente robada. Pero siempre consistente, un arte de la memoria o de la falta de ella, un arte de la contradicción, como la propia vida y, sobre todo, el arte definitivo, aquél que uno realiza desde la honestidad, una virtud bastante escasa en estos tiempos.

Avelino Sala

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