CHRISTINE SPENGLER: “Luces y sombras

SALA A – DEL 18 DE NOVIEMBRE DE 2010 AL 23 DE ENERO DE 2011

COMISARIO: Alejandro Castellote

Invariablemente, en cada fotomontaje, Christine Spengler sitúa siempre una fotografía en el centro de la composición y dispone, a modo de orla, una selección de elementos que orbitan alrededor de esa imagen como si formaran parte de un mismo sistema planetario. Un pequeño universo repleto de evocaciones oníricas y simbólicas. Un caos visual deliberado, surgido de su mesa de montaje, en donde colisionan como “cadáveres exquisitos” las fotografías y las postales de su álbum familiar o profesional con los objetos encontrados que las enmarcan: mantillas, flores, telas y un sinfín de elementos que adoptan, a primera vista, la espontaneidad del arte naif, pero que remiten a la yuxtaposición de relatos que abunda en el barroco o se asemejan a los altares que erigen a los dioses muchas culturas y religiones.

Spengler ha construido un lenguaje propio para exorcizar las tragedias y lo ha hecho inventando mosaicos visuales repletos de referencias que, a menudo, sólo ella es capaz de rastrear. Introduce los objetos en sus fotomontajes como los poetas introducen las palabras en sus poemas, para que se emancipen de su significado y adquieran una nueva existencia. Un ritual creador que el poeta simbolista Arthur Rimbaud trataba de explicar así “se necesita una alquimia verbal que, nacida de una alucinación de los sentidos, se exprese como alucinación de las palabras; esas invenciones verbales tendrán el poder de cambiar la vida”. A Christine Spengler esa liturgia privada, esa terapia instrumental que le ha proporcionado la fotografía, le ha cambiado el modo en que gestionaba sus duelos. Para ella es suficiente. Si, más tarde, a algún espectador desocupado le gustan esos fotomontajes será tan sólo un suceso anecdótico.

ALEJANDRO CASTELLOTE

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