BEATRIZ DÍAZ CEBALLOS “El silencio del bosque” Del 14 de marzo al 1 de abril de 2019 SALA C

BEATRIZ DÍAZ CEBALLOS “El silencio del bosque”    

Del 14 de marzo al 2 de abril  de 2019

SALA C

Inauguración de 14 de marzo a las 20:00 horas

BEATRIZ DÍAZ CEBALLOS, Nacida en Oviedo en 1971. Licenciada en Bellas Artes, especialidad de Dibujo por la Facultad de Bellas Artes de Valencia. Beca Erasmus. Institute of Higher education, Southampton, Inglaterra. Estudios de Doctorado por la Facultad de BBAA de  Barcelona.

“Los hombres conversan por medio de lenguajes, pero las palabras se forman a voluntad de la mayoría, y de la mala o inepta constitución de las palabras surge una portentosa obstrucción de la mente. Ni tampoco las definiciones y explicaciones con que los eruditos tratan de guardarse y protegerse son siempre un remedio, porque las palabras violentan la comprensión, arrojan a la confusión y conducen a la humanidad a innumerables y vanas controversias y errores” F. Bacon                                                                

Estas líneas describen de manera escueta la esencia de El Silencio del Bosque, un juego de llenos y vacíos para hacernos reflexionar sobre el silencio. Espacio donde la palabra no puede conquistar todos los territorios de la comunicación, y donde ésta, puede ser definida a través del silencio. Como dice Zambrano: “Es el silencio diáfano donde se da la pura presencia”.

Cuando nos referimos a personas, a lugares, a textos, parecemos olvidar que entre ellos se originan huecos, vacíos. Es en esos espacios donde, a través de la repetición, busco la expresión de lo que quiero hacer frente a lo que hago. Un bosque de papel donde pasear, observar, reflexionar. Donde la interacción entre la instalación y el espectador queda reducida por la repetición, por la falta de color, por los vacíos. La búsqueda de un espacio irreal donde llegar al silencio. Donde la tridimensionalidad se genera únicamente con el desplazamiento del material bidimensional. El silencio impera. Un bosque blanco, donde pararse, donde ir hacia el interior. No hay que compartir, ni explicar ni debatir, sólo entrar y ser. El silencio es la acción.

Mi vida, por motivos personales, se llenó de ruido hace un año y medio, y mi relación con lo que soy, con mi entorno, cambió. Las palabras siempre han estado presentes en mis proyectos, moviéndome en conceptos de comunicación y lenguaje. Pero ahora he necesitado despojar mi trabajo de palabras y buscar silencio. Mis piezas se han vuelto más laboriosas, construidas a través de una repetición constante, olvidando las causas que me llevaron a empezar y quedándome en el proceso. El camino se convierte en parte de la obra, en su razón de ser. Lo aleatorio, no hay respuestas porque tampoco hay preguntas, sólo un ir. El sentir del material en mis manos. Mi cabeza no forma parte, sólo tengo que hacer, tengo que continuar.

Este trabajo, nace de la búsqueda de un espacio donde se nos invite al silencio, a la reflexión, a la escucha interior bloqueando todo ruido exterior. En El Silencio del Bosque tuve que hacer un esfuerzo de eliminación, de limpieza y de reducción de todo aquello que pudiese ser sobrante o adorno, y por tanto, un ruido dentro de la instalación.

Ya había trabajado con la idea de bosque como espacio de recogimiento, donde la recreación de la naturaleza nos invita a la reflexión, pero viéndolo en perspectiva me asombra la cantidad de información, de palabras que necesité usar para llevar a cabo estos trabajos.

Ahora necesito ir desnudando poco a poco, ir quitando capas y capas de palabras en busca de la esencia de lo que quiero decir, aunque este camino me lleve a la conclusión de que no quiero decir nada.

El papel es un material con el que llevo trabajando desde hace ya bastantes años. Siempre me ha resultado muy atractivo porque me ha aportado infinitas posibilidades al ser muy versátil y variable. Ha estado más o menos presente en mi trabajo. En algunos era material reciclado, en otros comprado. En unos lo mostraba como un objeto en sí, en otros su función era de carácter constructivo o de soporte.

Sin embargo, durante este último año y medio es donde mi relación con el papel ha cambiado y hace posible la presentación del proyecto El silencio del Bosque.

El silencio es una parte importante de este aprendizaje donde nuestra cabeza debe parar mientras el material se va mostrando. No importa el final del camino, sino el camino en sí. La intuición como inicio del proceso de creación, el contacto directo con el material, el estar presente en cada una de las etapas del trabajo… El sentido hacia el hacer en contraposición de lo hecho. El trabajo con papel es un proceso simple pero profundo a la vez. Requiere de tranquilidad y de inmersión, no valen arrebatos ni presiones.

Como material sencillo (no requiere de maquinaria ni de técnicas complicadas para su manipulación) la elección fue rápida y me permitió tomar otras decisiones de manera muy intuitiva. Una fue la de dejar el material en crudo, respetando el blanco con el que llega al taller. La elección de gramaje ha estado condicionada por temas técnicos de fortaleza y resistencia de las estructuras.

La forma de manipular el material, mediante corte únicamente, también viene de la mano de buscar los recursos más sencillos a mi alcance en la búsqueda del silencio. Hojas de aproximadamente dos metros de altura de las que saldrán las ramas y el tronco, y que para generar volumen irán simplemente colgadas del techo con hilo de sedal, provocando un desplazamiento del material desde su posición inicial, y generando espacios vacíos y espacios llenos, que se irán complementando gracias a la repetición del elemento árbol.

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