AGUSTÍN LÓPEZ BEDOYA “Santuarios de silencio” – Del 28 de mayo al 16 de junio 2015; SALA C

CEART Sala C Agustin Lopez BedoyaSALA C – Del 28 de mayo al 16 de junio 2015
Inauguración el 28 de mayo a las 20 h

AGUSTÍN LÓPEZ BEDOYA
Ligüerzana. Cervera de Pisuerga. Palencia
Reside en Majadahonda. Madrid.

Fotógrafo formado académicamente y con una gran carrera profesional, nos presenta en su primera exposición en el CEART “Santuarios de silencio”.

“Santuarios de silencio”

El eremitismo es un fenómeno que puede entenderse sobre todo en un sentido espiritual, que viene de épocas de los Padres del Desierto, de monjes sirios, palestinos y egipcios que en el siglo IV abandonaron las ciudades del imperio romano para vivir en las soledades de los desiertos de Siria y Egipto.
En la Península Ibérica los eremitorios se cree que se desarrollaron entre los siglos IX y X, en plena recuperación del territorio peninsular. En concreto, aquellos diseminados a través del cinturón del Alto Valle del Ebro, son los que forman parte del proyecto “Santuarios de silencio”.
En cada uno de estos eremitorios llegados hasta nuestros días se percibe cómo la cuenta del tiempo se detuvo en ellos para siempre, salvo contadas excepciones. No obstante prevalece en ellos, en el umbral entre luz y oscuridad, un silencio que se antoja estruendoso, junto a tensiones invisibles testimonio de inquietantes vivencias de aquellos ermitaños que buscaron cobijo en esas cuevas naturales excavando la roca con los instrumentos y medios de trabajo de la época, recreando espacios con apariencia de iglesia, con separaciones entre nave y ábside, labrando arcos con forma de herradura, creando pequeños oratorios con altar en el que celebrar el culto, grabando en sus paredes inscripciones o signos como el de la cruz para así convertirlos en lugares sagrados orientados al culto, transformados en “ermitas rupestres”.
Son humildes y apartados refugios a los que retirarse deliberadamente del mundo externo para descubrir el centro de su existencia, practicar oración y penitencia con el único deseo de alcanzar la paz del alma y la pureza de corazón a través de la “fuga mundi”.
Son un testimonio de espacios llegados hasta nuestros días en silencio, en el purgatorio del olvido o simplemente ignorados, pero con las huellas y cicatrices escritas en sus paredes que nos hablan de soledad y remanso, de vidas dedicadas a la iniciación, expiación y purificación, en un periodo opaco de nuestra historia, la Alta Edad Media. “

Agustín López Bedoya

Querido lector-espectador: esta exposición nos invita-incita pues a realizar un singular viaje en el tiempo (como el joven Napoleón ante las pirámides, podríamos decir que muchos siglos nos contemplan desde estas pétreas arquitecturas…) y en el espacio (un paisaje fascinante, y no tan conocido como en justicia debería ser, que hermana hermosas zonas de Palencia, Burgos y Cantabria), con las únicas alforjas de la curiosidad, la emoción, la sensibilidad y el respeto.
Francisco Carpio
7 piezas propiedad de la autor

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